Os presento a la señora Magdalena (madalena para los amigos). No sé cómo lo hace pero siempre está estupenda. Se presenta así, rica como nadie y buena no, buenísima. Presume de tener cuerpazo, y huele de maravilla. Con estos atributos, quién no la iba a invitar a su casa. Y si estas cualidades son naturales, que no nos va nada lo artificial, gana mucho más.
Sin yo saberlo, mi madre me había preparado una cita a ciegas con ella. Fue amor a primera vista. Me acerqué lentamente a ella, la agarré...y lo demás podéis imaginároslo :)
Lo único que sé es que se ha convertido en mi fiel compañera de mi ratito del café de las tardes. Sí, sí, voy a darle plantón a mis amigas y me voy con ella. Así que os invito a que tengáis una cita con otras Magdalenas. Os aseguro que en la primera cita caeréis rendidos a sus pies.




